Hace unos días empezó el cole. Me
pasé por una de las clases de Primero de Primaria. Pregunté al profesor por los
niños. Había uno que prometía dificultades. El profesor había pasado lista y
enseñado a cada niño cuál era su número. Pedro es el doce.
- - ¿Qué número eres Juan?
- - El siete
- - ¿Y tú, Luis?
- - El catorce
- - ¿Y tú, Pedro?
- - …¡El diez! – y con la mirada y la sonrisa
parecía que decía “¿Qué pasa?”
-
Pedro, eres el doce. A ver ¿qué número eres?
-
…¡el once! –la misma mirada.
Pasé otra vez al cabo de algunas
horas. Pedro ya decía que era el doce… a la segunda o tercera. Y para salir al
patio que llaman mini-Bernabéu.
Al irme pensé en la labor tan
bonita que desarrollan los profesores… y también me convencí de que nunca
dejamos de ser niños.

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