domingo, 11 de septiembre de 2011

EL CULEBRÓN DE CUATRO VIENTOS


Así era, más o menos... pero lo más impresionante son los guantes


Hoy he estado trabajando en tareas de jardín. Se trataba de limpiar una zona de de un patio y llevar unos cuantos cubos de residuos vegetales al “punto limpio” más cercano.

He utilizado los guantes que nos dieron para limpiar el Aeródromo de Cuatro Vientos los días siguientes a la Jornada Mundial de la Juventud. Son negros, flexibles, la parte de la palma de la mano es de goma… son guantes de basurero. Buenísimos.

Cuando los utilizamos para limpiar el Aeródromo encontramos muchos objetos perdidos. Algunos permitían identificar a su dueño, otros no. Pero encontramos uno bastante peculiar: perdido y sin dueño. En uno de los cuadrantes donde se habían instalado miles de jóvenes encontramos un culebrón de casi dos metros. Es decir, que medía más o menos de 50 a 160 centímetros… aproximadamente.

Juan combatió con dureza contra el animal, pero todo fue inútil. El culebrón era difunto de más de un día. Había acudido sibilinamente para alimentarse de los restos de la fiesta de fe que fue la Jornada Mundial de la Juventud. La más grande que se ha organizado en Madrid. Pero incluso los restos del evento, la ausencia de sus millares de protagonistas, pudieron con el culebrón de Cuatro Vientos.

Las comparaciones, analogías y alegorías de la Sagrada Escritura que protagoniza el reptil que se arrastra sobre su propio vientre son muy numerosos. Representa la mentira, el diablo, la hipocresía… Mirándolo pensé que no era extraño que apareciese también en este escenario. Cayó, una vez más, ante la fuerza de la fe. “Dios saca bienes de todo”, nos había dicho el Papa al comenzar la Misa allí mismo, pocos días antes. Me acordé de esas palabras mientras nos íbamos y me quitaba los guantes… ¡que buenos guantes!
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Me dice Juan que no exageremos, he aquí la foto del verdadero culebrón:

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