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| Así era, más o menos... pero lo más impresionante son los guantes |
Hoy he estado trabajando en
tareas de jardín. Se trataba de limpiar una zona de de un patio y llevar unos
cuantos cubos de residuos vegetales al “punto limpio” más cercano.
He utilizado los guantes que nos
dieron para limpiar el Aeródromo de Cuatro Vientos los días siguientes a la
Jornada Mundial de la Juventud. Son negros, flexibles, la parte de la palma de
la mano es de goma… son guantes de basurero. Buenísimos.
Cuando los utilizamos para
limpiar el Aeródromo encontramos muchos objetos perdidos. Algunos permitían
identificar a su dueño, otros no. Pero encontramos uno bastante peculiar:
perdido y sin dueño. En uno de los cuadrantes donde se habían instalado miles
de jóvenes encontramos un culebrón de casi dos metros. Es decir, que medía más
o menos de 50 a 160 centímetros… aproximadamente.
Juan combatió con dureza contra
el animal, pero todo fue inútil. El culebrón era difunto de más de un día.
Había acudido sibilinamente para alimentarse de los restos de la fiesta de fe
que fue la Jornada Mundial de la Juventud. La más grande que se ha organizado
en Madrid. Pero incluso los restos del evento, la ausencia de sus millares de
protagonistas, pudieron con el culebrón de Cuatro Vientos.
Las comparaciones, analogías y
alegorías de la Sagrada Escritura que protagoniza el reptil que se arrastra
sobre su propio vientre son muy numerosos. Representa la mentira, el
diablo, la hipocresía… Mirándolo pensé que no era extraño que apareciese
también en este escenario. Cayó, una vez más, ante la fuerza de la fe. “Dios saca bienes
de todo”, nos había dicho el Papa al comenzar la Misa allí mismo, pocos
días antes. Me acordé de esas palabras mientras nos íbamos y me quitaba los
guantes… ¡que buenos guantes!
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Me dice Juan que no exageremos, he aquí la foto del verdadero culebrón:
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Me dice Juan que no exageremos, he aquí la foto del verdadero culebrón:


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