lunes, 22 de agosto de 2011

ADORAR

Adorar mola. No a cualquier idolillo. Mola adorar a Dios. Durante la Vigilia con Benedicto XVI en el aeródromo de Cuatro Vientos, lo que más impresionó a muchos fue la adoración al Santísimo.
Tormentón a la vista en Cuatro Vientos
Lluvia, viento de costado, incómodo. Se fueron las imágenes de las pantallas distribuidas por la inmensa explanada. También algunas luces. Respuesta: ¿quejas? ¿huídas despavoridas? No, oración.

Se arrodilla el Papa. Sube la custodia de Arfe. La tormenta para. Ahora hay silencio, el silencio de la altura de las montañas o de los abismos del océano. Alguna emisora de radio se extraña: “parece que perdimos la conexión” (Cadena COPE).
El Papa adora al Santísimo
Se adora. Hay dos millones de personas adorando. Adorar mola. No a cualquier idolillo. Mola adorar a Dios.

Quizá lo probamos poco.

Una de las 17 capillas de adoración al Santísimo de Cuatro Vientos

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