sábado, 19 de marzo de 2011

SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA

Domingo 2 de Cuaresma (A) Mt 17, 1-9.

 El Señor nos mira con cariño
 He de esforzarme por agradar a Dios
 Cuidar la oración: es motor de nuestra voluntad
 Lee y medita el Catecismo y el Evangelio


1. «Los ojos del Señor están puestos en sus fieles» (salmo resp). Quizá una de las experiencias más conmovedora que se da en la convivencia es la de saberse querido. Que alguien a quien admiramos ponga los ojos en nosotros.

A vivir esta experiencia nos convoca Jesús en esta Cuaresma Dice el salmo responsorial: “Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre”.

Toda mirada ofrece y pide. Un día Dios miró a Abraham; y le hizo grandes promesas: “Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré...” Pero tú sal de tu tierra... Y él se puso en camino hacia la tierra que Dios le mostró... Y Dios le colmó de bendiciones.

Hoy, especialmente en esta Cuaresma, el Señor nos mira, ofrece su Amor al hombre, el Cielo, manifestado en el Tabor...; y a cambio nos pide el nuestro, manifestado en la obediencia...

Pero nos quiere recordar que las promesas miran siempre al futuro; pero las exigencias son siempre de presente. Y no habrá en el futuro bendición para Abraham, si no sale de su tierra, es decir, si no vive unas exigencias en el presente. Tampoco habrá salvación para mí, si no me esfuerzo en esta vida por agradar a Dios.

2. Y ¿qué hemos de hacer? Tabor...«Éste es mi Hijo... escuchadle». «Haced lo que Él os diga». «Amaos los unos a los otros...» A veces es duro lo que nos pide: perdonar..., confesarme..., ir contra corriente... El premio será el Tabor que tanto entusiasmó a Pedro: «qué bien se está aquí». Y Pablo: «ni el ojo vio, ni el oído oyó...» las maravillas que Dios tiene reservadas para los que le aman.

Señor, queremos vivir siempre contigo en el Cielo, queremos ser santos, vivir ahora en este mundo para ser tu alegría. ¿Qué he de hacer?:

- Cuida en serio tu piedad...La piedad es para todo es el remedio de los remedios. Vida de oración..., alma eucarística..., contemplación en medio del mundo.

- Cuida tu formación doctrinal religiosa: catecismo, clases, retiros etc. Así tu vida de fe, ilustrada por la doctrina, se hará viva, explícita y operativa. Y con tu luz guiarás a los demás.

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