El pasado lunes, víspera de Nuestra Señora de la Almudena, tuvimos la bendición de nuestro nuevo crucifijo. Ahora ya forma parte del oratorio y del colegio. Hemos puesto un foco que lo ilumina y una leyenda que ayuda a rezar: "¡Aparta Señor de mí lo que me aparte de Tí!". Es una oración breve, una jaculatoria, que le gustaba repetir a San Josemaría. Ya explicaremos por qué.
Hoy quería copiaros unas palabras que dijo el Papa en su homilía en Santiago de Compostela (de "campus stellae": campo de la estrella) y que nos pueden ayudar a rezar cuando pasemos por delante: "Ese Dios y ese hombre son los que se han manifestado concreta e históricamente en Cristo. A ese Cristo que podemos hallar en los caminos hasta llegar a Compostela, pues en ellos hay una cruz que acoge y orienta en las encrucijadas. Esa cruz, supremo signo del amor llevado hasta el extremo, y por eso don y perdón al mismo tiempo, debe ser nuestra estrella orientadora en la noche del tiempo. Cruz y amor, cruz y luz han sido sinónimos en nuestra historia, porque Cristo se dejó clavar en ella para darnos el supremo testimonio de su amor, para invitarnos al perdón y la reconciliación, para enseñarnos a vencer el mal con el bien. No dejéis de aprender las lecciones de ese Cristo de las encrucijadas de los caminos y de la vida, en el que nos sale al encuentro Dios como amigo, padre y guía. ¡Oh Cruz bendita, brilla siempre en tierras de Europa!"

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