
La presencia del mal en el mundo nos desafía constantemente. Hiere como una maraña de zarzas que se enreda en las piernas al caminar y nos hace tropezar.
¿Qué hacer? No dejarnos contagiar ni escandalizar. No perder la paz, ni abrir nuestro corazón al mal. Al contrario, que nos sirva para estar más inequívocamente afianzados en Dios, acicateados para vencer al mal con abundancia de bien. Una Mano se nos tiende desde lo alto y a la vez desde la entraña misma del hondo abismo de dolor y miseria del mundo: es Jesús. Asidos firmemente a Él, “despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”(Hb 12, 1). “La noche está muy avanzada, y el día está cerca. Por tanto, desechemos las obras de las tinieblas y vistámonos con las armas de la luz”(Rom 13, 12)(las del amor). Especialmente la oración, que suplica Misericordia de Dios, intercede por todos y repara las graves ofensas al Creador.
Si el mal hace vacilar mi confianza en Dios, en su existencia, su bondad, su Divina Providencia, si me tienta a alejarme de Él, pensaré que Dios no creó el mal ni lo desea. “La permisión divina del mal físico y del mal moral es misterio que Dios esclarece por su Hijo, Jesucristo, muerto y resucitado para vencer el mal. La fe nos da la certeza de que Dios no permitiría el mal si no hiciera salir el bien del mal mismo, por caminos que nosotros sólo conoceremos plenamente en la vida eterna”.(Catecismo de la Iglesia Católica, 324).
El mal no ganará para siempre, será derrotado; en todo brillará la infinita sabiduría y bondad de Dios, todo será para su mayor gloria. La Sangre Preciosísima de Jesús derramada por nosotros transforma el dolor y la muerte en vida eterna.
Acojámonos a María, Ella no puede evitarnos las lágrimas pero puede enseñarnos a santificarlas.
Pilar V.Padial
Vivo en una residencia de la rercera edad, he intentado encontrar en elpuebloel Rosario yelDVD, yel Evangelio de JMJ. No tienen.
ResponderEliminarEl ambiente es muy ateo, siempre me ven como un bicho raro, un beato. Ahora con la Venida del Pap, es peor aún.
Me gustaría conseguir la mochila.
En la anterior visita, pude ir, por estar en Alboraya, y, poder ir en el autobús.
Ahora, tengo el abdomen muy abultado, me cuesta, me da miedo tomar el METRO o el autobús