jueves, 30 de septiembre de 2010

COMENZAR EL CURSO"EDIFICADOS EN CRISTO"

Hayamos tenido o no vacaciones, comienza un nuevo curso. Es común a todos un cambio de hábitos, incluso de ánimo; ese retorno a la rutina, como solemos decir...

¿Volveré a la rutina, o prefiero un nuevo comienzo?

Ordenar la jornada con un horario facilita los buenos hábitos. Convendrá elegir bien las actividades y su orientación. Será inevitable renunciar a algunas, ser disciplinado para emprender otras... ¡Cuán recomendable es efectuar todas estas elecciones charlando con el Señor, a la luz de la oración!

¿Y si estableciéramos algunas pausas determinadas para orar? Bueno será comenzar el día ofreciendo al Señor las obras que llevaremos a cabo, nuestros pensamientos, deseos, afectos... Es muy eficaz tomarse un minuto, aunque sea sólo uno, pero cotidianamente, para considerar cuál es el Norte de nuestra vida, qué es lo que la orienta, para qué y quién vivo... ¿es el adecuado?

Muchas circunstancias nos ayudan a mantener presencia de Dios en el devenir diario: imágenes religiosas en los bazares, en las fachadas... Un recorrido a pie o en un transporte cualquiera es una ocasión de oro para el rezo del Rosario, unas jaculatorias...la hora del Ángelus... al comenzar o terminar una tarea... ¡En el prójimo vive el Señor! y... ¿una visitita, aunque breve, a Jesús Sacramentado?  Invitaré a Jesús a comer  y a que nos bendiga los alimentos...

Los días no serán rutinarios si bordo los minutos con amor a Dios y a los demás, intentando renovarlo lo más frecuentemente posible, con paz, pero con perseverancia. Las acciones serán las mismas; pero el amor, como el tiempo, será nuevo. Sólo es tiempo perdido aquél  en que no he amado, y amar... eso se puede hacer siempre.

¡Jesús, María y José, ayudadme a hacer vuestros todos los instantes del curso que comienza! ¡Vividlos todos conmigo y llenádmelos de amor!

                         Pilar Valdearenas Padial

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