viernes, 23 de diciembre de 2011

SANTA CLAUS

San Nicolás fue un obispo cristiano que vivió en la actual Turquía en el siglo IV. Aunque realizó muchos milagros, el más conocido relata que dio la vida a tres niños que habían sido descuartizados por un carnicero y había introducido sus restos en unos sacos. Por eso, su figura ha estado siempre unida a los niños. Su devoción ha pervivido tanto en la Iglesia católica como en la ortodoxa. Pronto, se asoció al santo a los regalos que los niños recibían por Navidad.

La imagen actual es una mezcla del Sinterklaas holandés y tradiciones escandinavas que habían llegado a EEUU. Su origen se remonta a una noche de 1822, cuando el pastor protestante Clément C. Moore creó el personaje de Santa Claus. El 24 de diciembre, al caer la tarde, su esposa comprobó que le faltaban algunas cosas para la cena y pidió a su marido que fuese a comprarlas. A su regreso, Clement se entretuvo un rato con el guarda Jan Duychinck: un holandés gordo y efusivo, con ganas de contar las tradiciones navideñas de su tierra, en particular las costumbres relacionadas con Sinterklaas (Santa Claus).

Ya en casa, el Dr. Moore mientras la mujer preparaba la cena, redactó un poema para sus tres hijas contando la visita que le había hecho San Nicolás. La figura que describió era la misma de Duychinck: un sujeto cordial, gordo, de ojos chispeantes, nariz roja y mejillas sonrosadas, que llevaba pipa y decía “ho, ho, ho”. Aunque el personaje se llamaba San Nicolás, no tenía nada del obispo.

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